viernes, 29 de mayo de 2015

Capítulo 1: Syntha



-¡Por piedad, os lo suplico!- Grita.
Algunos pasan de largo, otros miran, y sólo yo le ajusticio.
Su cabeza se sale de la cesta.
“Vaya, o tenía plomo dentro o mucho pelo” pienso, y me río ante mi macabro chiste.
La recojo, y dentro del saco negro, sus ojos, ahora vacíos de vida, me miran.
“Gajes del oficio,… No te distraigas. Continúa” Me digo a mí misma.
Hago lo que se supone que debo seguir haciendo. Recoger la otra parte del cuerpo y junto a la cabeza, bajo del estrado y lo dejo medioescondido entre unas sábanas negras.
Limpio la sangre y ahora nadie mira, todo sigue su agitado curso.
Se llevan el cuerpo mientras yo limpio la cuchilla de la guillotina. Dicen algo que suena alegre, pero estoy concentrada, y solo respondo con un “ajá”, y continúo con mi tarea.

Me dirijo hacia la peor taberna de la ciudad, la más escondida en la zona más lóbrega. La puerta es de madera oscura y envejecida, y encima hay un cartel que reza “la flecha perdida” en lo que algún día fueron colores brillantes. Cuando entro hago un gesto a la camarera de grandes… emmm… “virtudes” para que me ponga lo de siempre. Mientras me acerco hacia mi sitio de siempre, veo que algún imbécil está en mi silla, y hoy no es un buen día para cabrearme.
-Mira chaval, no tengo ganas de bronca, así que lo haremos por la buenas ¿Vale?- Digo poniendo mi sonrisa más sarcástica- Te explico: Te vas a levantar y vas a mover tu asqueroso culo de mi sitio, ¿entendido?- El chico se levanta y es más alto de lo que pensaba, aunque probablemente yo sea algo más mayor.
-Mira “chata”- Dice recalcando cada sílaba- Yo he llegado primero, si te jode, te aguantas ¿entendido?- La mesa cruje un poco cuando apoya las manos, supongo que para intentar parecer más intimidante. No lo consigue.
-Vale, será por las malas- Y justo cuando pronuncio “malas” le doy un puñetazo en la cara, apuntando hacia la nariz, de donde ahora sangra. Él se echa un poco hacia atrás, le he pillado desprevenido. Aprovecho ese instante para agarrar su jarra de cerveza y estampársela en la cabeza. Se cae al suelo y le agarro del cuello de su camiseta para levantarle y sacarle fuera del local.
Nadie se sorprende, esto es el pan de cada día. La chica rubia de las “virtudes” despampanantes ya ha dejado una jarra muy fría y a rebosar de cerveza negra encima de la mesa de mi sitio. Me siento y aprovecho para reflexionar sobre lo que he hecho hoy: Levantarme, desayunar, ir al curro, y en el trabajo poco a destacar… salvo que uno de los tres a quien me ordenaron ejecutar no gritó, ni siquiera pronunció una palabra. Tomo un trago largo y me doy cuenta de que respeto a las personas que mueren con un porte especial.
Hoy tocaban 3 en guillotina, ya no está muy de moda ni es algo que se suela elegir para pena de muerte, ahora se lleva más la silla eléctrica. Vaya, me quedaré sin trabajo en unos meses, o me especializo en otro tipo de muertes o lo llevo crudo. Me abofeteo mentalmente y me digo a mí misma que no es momento de pensar en ello.
Apuro la jarra, le pago a la camarera, quien para mi sorpresa me dice:
-Hasta luego, Dys. Hoy estás especialmente guapa- Y me guiña un ojo. Me pongo como un tomate y salgo pintando sin decir nada, con los ojos como platos, mientras pienso que me acaba de tutear, ni siquiera me ha llamado por mi nombre completo. Al salir me topo con el chico de antes y sus “amigos”, supongo.
-Hola, “chata”- Dice, mientras todos sus amigos se parten de risa.- ¿Jugamos?- Sus ojos reflejan un brillo lascivo, incluso siendo de noche.

viernes, 16 de enero de 2015

Esto es un títuSalchicha!

BUENAS NOCHES/DÍAS/PENE/WIIIIIIIIIIIIII
Primera entrada del año siiiiiiiiiiiiiiii
Ahora ya vamos a retomar el ritmo "normal" de posteo. "NORMAL"XD
Este es un post informativo por lo que no tengo mucho que contar.
Feliz año nuevo, por cierto.

Recordad, (me di cuenta el otro día que era de mr. nosequé) ¡Siempre es un buen día para tener un gran día!

Lady

martes, 30 de diciembre de 2014

Una pequeña reflexión

Buenos días, tardes, noches. Hoy, os traigo un pequeño problema que ha surgido. Este texto que escribiré es mi idea, quiero decir, no quiero ofender a nadie ya que son mis ideales y respeto los de los demás.

Expondré mi caso. Entro en twitter, y al ver los trending topics hay uno que me llama la atención, por lo que decido meterme en él. Se llama #2015SinCocaCola, pero si no lo encontráis, al terminar la entrada os dejaré la dirección.

Informándome del tema (apenas tengo idea sobre economía, no es un asunto que pueda decidir qué es lo que está bien y qué es lo que no) he averiguado que Coca Cola planea suprimir los puestos de trabajo de entre 1000 y 2000 trabajadores el próximo año que está a la vuelta de la esquina. Y vi un tweet de alguien que me llamó la atención. Ese mensaje me hizo cambiar de opinión completamente, y después le di la razón. Decía algo así como: "¿Cómo es posible que haya tantas personas movilizándose por esta empresa y que sin embargo no se movilice la gente cuando cierran negocios de su misma calle?." Y la verdad es que me parece que tiene razón.

Es un tema injusto lo que hace Coca Cola, sobre todo con el lema que tiene (todos reconocemos ese "destapa la felicidad" con el que se anuncia la empresa). Pero quizás (a pesar de que se pueden buscar otras salidas al problema) Sea lo mejor. Quiero decir, este trimestre en Educación ética y moral he estudiado un principio que indica que hay que maximizar el bienestar social. Y esto lo aplico a : Si la empresa siguiese con esos puestos, quizás se fuese a la quiebra y el malestar sería para todos y cada uno de los trabajadores, pero si por desgracia hay que suprimir estos puestos, quizás las ganancias ayudasen a mantener los demás puestos de trabajo de la empresa y sería menos gente la que estuviese en paro. Aunque también he considerado...¿no podrían proponer una bajada leve de salario? Así, los puestos que se pierden podrían no perderse. Y no me refiero sólo a los trabajadores. Si no a todos y cada uno de los miembros de la empresa, sean jefes o trabajadores.

Pero volviendo al tema principal. El tweet me hizo ver que tiene razón. Quiero decir... Tanta gente movilizándose por una multinacional y sin embargo tan poca movilizándose por el zapatero de toda la vida. La mujer que te vendía las flores en aquella floristería que ahora está ocupada por una empresa de comida rápida. La gente que trabaja en aquella panadería por la que pasabas cuando eras pequeño para ir a la escuela que te evoca los recuerdos del olor a pan por la mañana. Nadie se moviliza por ellos, sólo ellos, su familia y algunos amigos... ¿Y nadie más? Los gritos de esa gente son ahogados por multinacionales que les han quitado el trabajo debido a su producción barata, rápida e industrial.

La conclusión os la dejo a vosotros... Sin más que añadir me despido

Enlace:#2015SinCocaCola

再见




sábado, 13 de diciembre de 2014

Frases de automotivación

Holiwi a todos. 

Bueno... como comenzar esta entrada... 

Bien, hoy, como soy una persona normal -nótese el sarcasmo- de repente en medio de una tarde feliz... Plof, bajón de ánimo. Entonces pensé... ¿por qué no escribo una entrada sobre frases... ya sabes, de automotivación y para alegrarte el día? Entonces aquí estoy, aquí van mis frases seleccionadas para esta entrada. Eso no quiere decir que no haga más entradas de este estilo.

1º Lucha por tus sueños, por tus ideales. Los caminos pocas veces están llenos de rosas, la mayoría lo están de espinas.

Fracasar no es caer, fracasar es negarse a levantarse.

El éxito de la vida no está en vencer siempre, sino en no darse por vencido nunca.

Nunca dejes de sonreír, porque hay gente que les duele, porque les jode verte feliz y porque matarían por quitarte esa sonrisa de la cara.

5ºSi aún estás soltera es porque eres demasiado linda y Cupido no quiere un idiota para ti.

Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga

El jade necesita ser tallado para ser una gema.


Aprende a valorarte a ti mismo, lo cual significa: lucha por tu propia felicidad -Ayn Rand


Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.


10ºLos bellos caminos no llevan lejos.



¿Qué os parecieron? Bellas ¿no? La mayoría de ellas no sé de quienes son, y otras tantas son proverbios de la gran cultura china con mucho sentido. Sin más me despido.

再见


jueves, 11 de diciembre de 2014

Una pequeña historia.

¡Buenas! Hoy he decidido traer una historia que escribí hace 2 añacos ya para un concurso. Como cabe de esperar, no fue ganadora, pero me hizo ilusión (era la primera que presentaba en un concurso). Os la dejo aquí y espero que os guste.

Eran las ocho y media cuando los padres de Claire se marcharon a casa de los Johnson a firmar el contrato de empleo de su padre. Jessica había llamado por teléfono para contarse cotilleos y noticias sobre el instituto.
-¿Sabes que Nick y Silvia están saliendo?-dijo su compañera.
-No me digas. Yo creía que Silvia estaba saliendo co…
Un ruido hizo que Claire se levantara de repente del sillón donde se había sentado. El ruido seguramente procediera del sótano aunque no estaba segura. Si era del sótano seguramente habría sido alguna rata. Pero… había oído el ruido de las ratas muchas veces, desde bien pequeña y no podía garantizar que se tratara de ello, había sido más fuerte e incluso había hecho que un escalofrío recorriera su columna vertebral.
-Un segundo-dijo dejando el auricular del inalámbrico colgando de la mesa.
Se dirigió hacia la puerta del sótano y entró. Bajó las escaleras, y empezó a buscar el causante del ruido. Cuando iba a revisar en la caja de herramientas de su padre -donde alguna vez habían encontrado alguna ratilla que se había perdido y a causa de ello muerto- oyó otra vez aquel ruido, pero esta vez con más intensidad. Eso significaba que cada vez estaba más cerca. Se volvió y lo que vió la aterró. En frente de ella había una persona. Muy blanca cuyo pelo azabache largo le tapaba la cara. Estaba cabizbaja y su cuerpo desprendía una especie de aura rojiza. Cuando levantó la cabeza pudo ver sus ojos, grises blanquecinos que indicaban ganas de matar.
Ella comenzó a correr pero a cada paso que daba el monstruo la alcanzaba. Subió las escaleras a toda prisa y atrancó la puerta con una silla, eso lo mantendría ocupado un buen rato.
Se fue corriendo a la comisaría de policía. Allí la ayudarían. Lo único que consiguió al contarles su relato fue que llamaran a sus padres y éstos la llevaran a casa. La habían castigado por hacerles ir a buscarla a comisaría y que se hubiera inventado una historia. Pero ella sabía que era real. No tenía visiones paranormales.
A media noche, cuando apoyada en la ventana estaba medio dormida. Oyó un grito de su madre. Se fue a abrir la puerta de su habitación para bajar. Pero estaba bloqueada, no tenía más remedio que bajar por la enredadera. Si salía mal tendría que ir al hospital y a saber si saldría bien de esa. Cogió y se puso las deportivas más cómodas que tenía y las que más se adherían. Abrió la ventana y se disponía a empezar a bajar cuando oyó otro grito. Ésta vez era de su padre. Se subió con prisas al alféizar y tanteó hasta que encontró una parte de la enredadera donde podría meter el pie para poder bajar. Empezó a bajar hasta que los últimos diez centímetros los saltó. Se dirigió hacia la puerta principal de la casa, pero se encontraba cerrada a esas horas de la noche. Tuvo que buscar a tientas una baldosa despegada y sacarla con fuerza para conseguir una llave de repuesto que siempre tenían por si acaso a las llaves las daba por quedarse dentro de la casa como en ese caso. Abrió la puerta con prisas y se dirigió a la cocina, si tenía que protegerse sería mejor estar equipada. Cogió una sartén y bajó las escaleras que comunicaban la planta baja con el sótano. Al bajar el último peldaño se encontró a sus pies un reguero de sangre que salía de la cabeza de su padre. Unos metros más lejos otro charco de sangre bañaba esta vez el cuerpo de su madre. A su lado se encontró la misma bestia que había visto esa tarde. Ahora la miraba con cara de inocencia pero de repente comenzó a ir a por ella.
Paralizada por el miedo lo único que pudo hacer Claire fue colocar la sartén en frente de ella antes de que el monstruo la llegara a tocar. Aturdida, la bestia se desplomó en el suelo quedándose inconsciente.
Con lágrimas a punto de salir de sus ojos, Claire llamó a la policía y les indicó lo que había ocurrido. Omitiendo lo del monstruo, cuando llegaran se lo explicaría, si no, pensarían que estaba mintiendo, otra vez.
Cuando varios agentes llegaron a la casa, Claire les explicó lo que había sucedido durante todo el día y la volvieron a interrogar en comisaría. Sus padres habían muerto y el monstruo iba a ser llevado a los laboratorios para investigarlo.
De Claire sólo se supo que la internaron en un orfanato donde pocos meses más tarde fue adoptada por una familia inglesa.

                                                           Fin

¿Y bien?  Espero que os haya gustado. Sé que no es de lo mejor, pero es de una pequeña servidora.
再见

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Dilema:D

Buenas!
He decidido plantear un dilema hoy.
Todo esto desencadenado por una pregunta que me he hecho a mí misma.
Precisamente hace unas 2 horas he tenido que ir a un ensayo para una confimación (Totalmente en contra de mi voluntad, me obligan básicamente) en la que nos han pedido que nos confesemos. Yo tengo mucha práctica, ya que he ido a un colegio de monjas desde que tengo memoria (Aunque ya no, a hora a uno semipúblico).
El problema viene ahora: Yo soy atea, por lo que no me he querido confesar, por lo que he tenido que mentir a una entrañable monja diciéndola que yo me iba a confesar el mismo día de la confirmación.
El kit de la cuestión está en mentir y no hacer algo que va en contra de tus "creencias", o, no mentir y sentirte como una imbécil contándole "las cosas que has hecho mal" a un cura.

Espero haberos hecho pensar un poco.
(Me siento como un profesor de filosofíaXD)

¡Mañana será un buen día para tener un gran día! ¡Os lo aseguro!

Lady

Nota: Sigo con problemas en la firma, asique en cuanto pueda la pondré. (Espero que pronto ;D)

martes, 9 de diciembre de 2014

Pequeña historia: Ying Yang

¡Hola! ¿Qué tal estáis?
Aquí os dejo la entrada del día, aunque me temo que se me hace tarde: es una pequeña historia que escribí hace mucho tiempo, y, aunque el argumento no es nada del otro mundo, me pareció divertido escribir algo de este género: tipo terror o criminal. Hope you like it!




La policía busca desesperadamente pistas sobre el asesinato de un matrimonio en las afueras de Boston. Se encontraron ambos cadáveres en la madrugada, por un hombre que asegura ser la “aventura” de la mujer. La mujer fue atacada con una estatuilla que estaba en la mesa del comedor, y el hombre fue golpeado repetidas veces con una grapadora. Esto último parece indicar que fue un crimen pasional.
En cuanto a sus dos hijos, han desaparecido.
El principal sospechoso por el momento es el hombre que encontró los cadáveres, pero si el asesino ha secuestrado a los pequeños él estaría descalificado. Todavía no se descarta ninguna hipótesis.
Si alguien cree saber cualquier dato relevante respecto a los asesinatos, que por favor llame al número que se muestra en pantalla”.






Eran como el ying y el yang: ella, la dulce e inocente niña, educada y correcta aunque le costase la vida; él, el travieso e intrépido niño, capaz de insultar hasta al borracho más peligroso del barrio.
Ella tenía sus muñecas Barbie, con las que escenificaba ir una tarde de compras al centro comercial. Mientras tanto, él se imaginaba que un monstruo gigante atacaba a todas las muñecas, y casi podía oír sus gritos pidiendo clemencia mientras el monstruo arrancaba sus cabezas. Se miraron sonriendo. Cada uno era feliz a su manera… y al fin y al cabo, ella necesitaba a ese monstruo para que Ken pudiera salvar a Barbie de una forma muy romántica, y él necesitaba sus muñecas para que su monstruo tuviese a quien atacar. Siempre era igual. No podían existir el uno sin el otro.
Para los demás, eran como el bien y el mal, que siempre quieren juntarse aunque sean incompatibles. ¡Cuán equivocados estaban! Nadie más que ella sabía que él no era todo mal, que él también tenía un lado bueno, aunque  solo lo mostrase con ella. Y solo él sabía que ella no era tan perfecta, que también tenía un lado travieso y egoísta.
Estaban tan concentrados en sus juegos infantiles que ni siquiera oían los gritos en la habitación de al lado.




Durante todo el día, sus padres habían accedido a comprarles todo: desde helados y regalices hasta la nueva barbie con furgoneta que acababa de salir al mercado. Los niños se limitaban a dirigirse miradas interrogantes, pero no se atrevieron a protestar.
Cuando al terminar el día, en casa, sus padres se lo dijeron ella se preguntó por qué hicieron de aquel día uno tan bueno: había estado muy feliz, y ahora, de repente, bajar tanto se sentía muchísimo peor; estar siempre abajo es mucho más fácil. Tragó saliva, mirando hacia el suelo, pero cuando su hermano cogió su mano fue capaz de apartar estos pensamientos de su mente.
-       Vu… vuestro padre y yo hemos decidido separarnos – Había declarado su madre, intentando decirlo sin que su voz se rompiera.
Con esa simple frase, los niños se sintieron como si su mundo de juguetes y de risas se hubiera roto, y la fragilidad que tenía resultó insólita para ambos. ¿Cómo era posible que algo tan innegable y real como su vida pudiera cambiar tanto de un día a otro?
Ella se veía triste, aunque no tenía los ojos humedecidos ni pensaba permitirlo, y por otro lado, él se veía ausente, como si lo estuviera esperando desde hacía años. Ella se preguntó si realmente lo había estado.
Intentó pensar que quizá era algo positivo; cada tres horas se podían oír gritos y discusiones, seguidos de portazos de su madre, y dejar de escuchar eso podría ser agradable. Eso la debería haber resultado reconfortante, pero no fue así.
-       Hemos pensado que cada uno se vendrá con uno de nosotros – Continuó la mujer, con voz más segura-. Cada dos semanas, se hará un intercambio. Claro que – se apresuró a añadir al ver la mirada de los niños- en vacaciones estaréis juntos.
Los niños no encontraron fuerzas para hablar, aunque sus miradas ya lo decían todo. ¿Cómo podía alguien pretender separar a dos personas que se necesitan y que están tan acostumbrados a la presencia del otro que es como si fueran dos caras de la misma persona? Sus padres podían separarse, hacer lo que quisieran con sus vidas, ¿pero acaso no tenían suficiente con el impacto psicológico de eso que querían hacerles incluso más daño?
En el pecho de él se empezó a formar una sensación nunca antes experimentada… aunque no sabía qué era. Estaba enfadado, estaba triste, estaba harto, estaba dolido; no sabía que tantas emociones podían convivir juntas en él, y resultaba extraño.
-       No podéis separarnos  - Murmuró él, con voz trémula.
-       Lo siento mucho, cariño – Dijo su madre, pero él no la creyó-. De vez en cuando os veréis, lo prometo – Su madre le miró esperando una respuesta, pero él pensó que para recibir más y más mentiras era mejor guardar silencio.
“¡No me basta con un de vez en cuando!”, pensó la niña, pero también se quedó callada, mirando hacia el suelo. Ahora estaría completamente sola… y era tan desagradable estar sola…
Su madre cogió su mano, sin poder esperar para dejar esa casa con tantos malos recuerdos. Quería ir a esa casa, de “ese” hombre, y ahí estarían seguras. Para ella, finalmente todo iba a mejorar.  Eso la hacía ciega ante lo demás.
-       ¡No! – Gritó el niño, cogiendo su otra mano, para detenerlas-. ¡Siempre decís que somos el ying y el yang! ¡Y eso no se separa!
Ella se había prometido no llorar, pero como toda promesa, la rompió y no pudo evitar que las lágrimas empezaran a correr por sus mejillas. Él apretó su mano; no la dejaría ir.
Su madre tiró de ella, y fue en ese momento cuando la niña se dio cuenta de que conforme las cosas iban sus padres ganarían. ¡No! ¡Simplemente no! Se sentía tan mal que su opinión no valiera nada, que daba igual lo que dijera, no tener una oportunidad…
Había una estatuilla encima de la mesa, de un elefante muy duro y fuerte.
Miró hacia su hermano, quien estaba al borde de las lágrimas, con esa mirada de desesperación que ella nunca había visto.
Miró hacia sus manos, sabiendo que nunca sería igual. ¿Estaba segura de que era la mejor opción?
Lo era, lo era porque no tenía otra opción, porque no podía perder a la persona que la complementaba; ella no sería nada entonces. Haría lo que sea por él.
Cogió la estatuilla y la tiró a la cabeza de su madre, quien inmediatamente soltó su mano cayendo al suelo. Su padre estaba petrificado, y él aprovechó el momento para coger la grapadora y pegarle en la cabeza más de diez veces, enfadado, hasta que el suelo estuvo lleno de sangre.
Ella, la dulce e inocente niña, educada y correcta aunque le costase la vida, esbozó una gran sonrisa, a pesar de tener las manos llenas de sangre. Él miraba al cadáver del que había llamado padre, petrificado.

-          Todo está bien ahora – Susurró ella cogiendo la mano de su hermano-. No nos separarán.